Meditacion

    

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Libro Meditación práctica, aquí y ahora. 

Lo puede descargar gratis pinchando sobre su fotografía.

Prólogo

      En términos generales, comprensión denota entendimiento, en muchas ocasiones como consecuencia casi exclusiva del razonamiento. Del mismo modo, meditación significa, entre otras, reflexión, razonamiento. Sin embargo, ambos términos tienen, además, un significado mucho más amplio gracias a la experiencia del ser. Cuando tenemos una vivencia cualquiera la experimentamos, y de la correcta observación de lo que acontece en esa experiencia surge en nosotros la comprensión. A esa correcta observación que da como resultado la comprensión de la experiencia podemos denominarla meditación en el sentido de su práctica. Esta comprensión, que es mucho más profunda que la surgida del razonamiento, resulta a la medida de nuestra capacidad de entendimiento y concordia interior, lo que nos calma y serena, disponiéndonos a su vez para realizar nuestra capacidad de júbilo. No está, en absoluto, reñida con la razón, la lógica y el entendimiento; lejos de ello se sirve de estos para ser mayor. Sin embargo, va mucho más allá haciéndonos comprender lo subjetivo de forma empírica, aunque con nosotros mismos como laboratorio de ensayos. La herencia generacional, los aprendizajes y circunstancias socio-culturales y la voluntad de cada cual juegan papeles muy importantes para definir y diferenciar a cada individuo; sin embargo, el paradigma de la mente humana es común, fundamentalmente, a las personas en general. Por ello, el propio conocimiento interior brinda a su vez el conocimiento de los fundamentos de la psique en general; las mismas reglas se cumplen en los seres humanos comúnmente a este respecto, resultando condicionados por ansiedades y deseos. Por lo que, salvando algunas diferencias individuales como pueden ser el estado emocional de la persona, la capacidad de aprendizaje y aplicación práctica, y otras referentes a la salud mental y física de cada quien, las personas en general pueden servirse de similares directrices y patrones de aprendizaje para desarrollar tanto su capacidad de comprensión como sus habilidades para esto, y disfrutar así de los beneficios que en forma de bienestar emocional pueden obtener de ello, y por ende del bienestar físico que les puede aportar, pues, como sabemos, la salud mental y la mejora emocional son sumamente beneficiosas para la salud física en general. También gozarán de los beneficios sociales y ambientales que comporta ese bienestar emocional, pues cuando nuestro ánimo es óptimo, nuestra conducta adecuada y nuestra comprensión correcta, nuestra relación con las personas, seres vivos y naturaleza en general resulta mucho más armoniosa y bella.

 

     Muchos son los hombres que a lo largo y ancho de la historia han buscado la paz interior de la mano del conocimiento y la comprensión, pues el sufrimiento y el deseo de erradicarlo puede que sea tan antiguo como la propia humanidad. Grandes maestros han servido de guía a través de los siglos a innumerables personas en su recorrido interior y por la vida en general; gracias a ellos, y al legado de sus discípulos, seguidores y estudiosos en general, muchas personas, por no hablar de la humanidad en general, han podido orientarse entre la confusión que la vida, la experiencia en general, comporta.

 

     “Meditación práctica, aquí y ahora” es, en cierta medida, la continuación del libro “Del pánico a la alegría”, en el que se narra mi experiencia personal con distintos trastornos emocionales y con la superación de los mismos, especialmente con el denominado trastorno de pánico con agorafobia, y también con las obsesiones y la depresión. En él se muestran, de forma empírica, resultados y formas de las terapias que actualmente se desvelan en occidente como las más adecuadas para superar los trastornos de ansiedad en general, en especial la denominada terapia cognitivo-conductual, así como una buena muestra de los grandes aspectos que tienen en común con las milenarias tradiciones budistas en general, las cuales, si bien resultan más completas y elaboradas para la erradicación del sufrimiento emocional, como para la salud mental en general, no distan en exceso de la aplicación en el individuo con la misma finalidad de las terapias mencionadas, tal como muestra mi experiencia. Si bien hay grandes e importantes diferencias por salvar, todo parece apuntar hacia un consenso en el que ciencia y tradición coincidan en los mismos principios, medios y objetivos en este área, ya marcados hace unos dos mil quinientos años por la segunda, lo que no exime que el método y reconocimiento de que goza la ciencia puedan resultar sumamente beneficiosos para el saber humano y para la divulgación y prácticas entre las gentes de dichos conocimientos, lo que tendría una basta repercusión.

 

     Sirviéndome de algunos manuales, así como de los consejos de algunos profesionales sanitarios, desarrollé ciertas habilidades que, junto con otros aprendizajes que hube obtenido de la vida y la experiencia en general, como son la renuncia a distintas formas de ego, a tenencias insustanciales e insatisfactorias, y a la búsqueda de la felicidad en la sencillez, me sirvieron no sólo para erradicar el sufrimiento emocional que mis trastornos o las ansiedades cotidianas me creaban, sino para disfrutar, además, plena y felizmente de la vida en general.

 

     En este libro trato de enseñar las técnicas que desarrollé, así como distintas aplicaciones para superar algunos de los numerosos trastornos y hábitos nocivos que azotan a la sociedad actual (si bien, no creo que difieran mucho de los de otras sociedades más antiguas). También se tratan en él técnicas y aspectos de meditación más avanzados, pues dado que el camino de la superación del sufrimiento es largo, se distinguen en él dilatadas etapas. Este libro trata de ofrecer una visión de esas etapas, partiendo de estados emocionales en los que la ansiedad y el temor recurrente gobiernan la existencia del individuo, y avanzando hacia estados en los que la ansiedad y el deseo en general dejan de existir como tales y la felicidad es duradera.

 

     Dichas técnicas son el resultado de lo que aprendí practicando la exposición y el cambio de pensamientos para la superación de los miedos en general, orientado principalmente por la psicología cognitivo-conductual, el psicoanálisis y la ciencia en relación a la evolución. No puedo decir que pertenezcan a ninguna tradición o linaje, pues para cuando hube sabido del budismo sabía bien lo que era el dharma, aunque no su nombre, gracias a mi experiencia. Sin embargo, en honor a la verdad, tampoco puedo decir que no fuera, en parte, gracias a él que las aprendí, pues cualquier técnica de relajación, visualización, etc. que se aprenda en occidente, por elemental que sea, muy probablemente resulte en origen de oriente, y también me serví de este tipo de técnicas; además de haber buscado activamente el aprendizaje de la mano de esa cultura mediante lecturas que ilustrasen sobre ello, una vez que comprendí las limitaciones de la psicología occidental respecto del conocimiento interior.

 

     Las técnicas de meditación adecuadas y bien practicadas, nos permiten desarrollar una capacidad de atención y observación de cuantos fenómenos perceptibles por nuestra atención acontecen en nuestra mente. Ello nos conduce al reconocimiento y comprensión de esos fenómenos, lo cual, como dije anteriormente, nos crea concordia y elimina la discordia en nosotros mismos, capacitándonos paran realizar nuestro extraordinario potencial de felicidad.

 

     Las técnicas que en este libro se proponen, diseñadas en base a mi propia experiencia e influidas por la ciencia y la psicología occidental, así como por la oriental, toman como punto de partida las sensaciones; ellas siempre nos mostrarán cómo sentimos las cosas, las vivencias en general. Así pues, toda sensación que podamos percibir la experimentaremos con agrado o desagrado, según nuestro juicio. Por ello, junto a la sensación que experimentemos, en nuestra mente podremos observar uno o más pensamientos relacionados con esa sensación que nos desvelarán lo que creemos acerca de ella. Esos pensamientos tendrán, a su vez, el poder de producir esas u otras sensaciones y emociones. Es decir, si experimentamos calor y creemos que es muy nocivo para nuestra salud, el calor nos resultará más notable y desagradable, a la vez que experimentaremos otras sensaciones relacionadas con la ansiedad debido a lo que creemos en relación con el calor que estamos experimentando; si, por el contrario, creemos que resulta beneficioso para nosotros ese calor, lo experimentaremos de un modo agradable y reconfortante.

 Así, aprendiendo a observar nuestras sensaciones, podremos aprender a observar nuestros pensamientos, en especial los relacionados con nuestro ego, y a cambiarlos por otros que, fruto de nuestra razón y comprensión, nos liberen del sufrimiento que nos proporcionan los pensamientos torpes y negativos; a la par que aprendemos a conocernos mejor a nosotros mismos y a modificar nuestras conductas cuando resulten inadecuadas para los fines de concordia y liberación, interior y ambiental, que perseguimos.

 

 

La comprensión (profunda)

 

 

     Respecto de este otro motor de nuestras acciones, la comprensión, primero un breve comentario del término en sí, después la opinión que me merece de su influencia en nuestra historia.

 

Como bien es sabido, las personas tenemos una serie de sentidos con los que interpretar los objetos que percibe nuestra mente. Nuestra vista nos dice lo que estamos viendo, si se mueve, si es grande, etc. Igual hace nuestro oído y, sobre todo, nuestro tacto, que supongo debe ser el más relacionado con nuestro existir de los sentidos. Con nuestros sentidos damos forma y concepto a los objetos que percibimos y analizamos. Pero, aparte del mundo de las formas y objetos, existe para nosotros el mundo de lo subjetivo, en el que la forma no cuenta o lo hace en un segundo plano y su descripción mediante el lenguaje resulta bastante complicada; aun así,  es determinante en nuestra vida, influenciándonos enormemente en todos nuestros actos, por lo que es muy importante aprender a observarlo. A la dificultad para describirlo hay que sumar que este mundo de lo subjetivo requiere mucha atención para ser visto, lo que condiciona marcadamente nuestra vida. Con nuestros ojos podemos ver una pared, e incluso hacernos una visión de la misma sólo mediante nuestro tacto; y mediante el lenguaje, muy apropiado para el mundo objetivo, comentar la forma de ésta. Sin embargo, por cuestiones de aprendizaje y atención principalmente, no todas las personas ven con la misma claridad el mundo subjetivo, existiendo enormes diferencias entre unos y otros individuos respecto a su capacidad para esa visión. A ello hay que añadir que el mundo subjetivo se compone sustancialmente de nuestra percepción e interpretación de la experiencia, y que ésta variará mucho en función de la formación de la personalidad de cada cual, su herencia genética y kármica, aprendizaje cultural, conocimiento interior, etc. Por todo ello, se hace difícil hablar de “comprensión interior”, o “comprensión más allá de la lógica y acompañada de ésta”. Aun así, intentaré ser lo más explícito posible para que, quienes no comprendan bien a qué tipo de comprensión me refiero exactamente, puedan intuirlo.

 

Ese tipo de comprensión es el que nos ha servido para saber que no podemos luchar unos contra otros indefinidamente; que no debemos hacer a los demás aquello que no queremos que nos hagan a nosotros. Que hacer el bien nos hace sentir bien. Que el amor de una madre, aun sin poder describirlo completamente con palabras, es... comprendido.

 

Cuanto más meditamos, más comprendemos, y menos respuestas ansiamos. Comprendemos nuestros miedos y dejan de serlo, para pasar a convertirse en ciertas posibilidades que el normal transcurso de la vida nos depara, y ante las que tomamos decisiones, calmados, sin el cegador ansia que nos acompañaría sin esa comprensión.

 

Eso nos permite actuar más sabiamente, pues al no estar tan agitada nuestra mente puede dedicarse más conscientemente al estudio de lo que considere oportuno, y si algo nos diferencia del resto de los seres vivos es lo que denominamos inteligencia. Tanto más para desarrollarla al máximo y, junto con la comprensión, convertirla en sabiduría, que no busque el único triunfo de la acumulación de bienes materiales o de reconocimientos, sino de gratas experiencias que vivir y que transmitir.

 

Según muestra la ciencia, desde que somos espermatozoides corremos frenéticamente para alcanzar el óvulo y no perecer en el intento, para existir como lo que conocemos por seres vivos. Después, con los años, toda nuestra vida se convierte en una carrera competitiva, más allá de la necesidad de llevarla a cabo, como ha demostrado la acumulación de bienes de que hemos dispuesto durante las últimas décadas. Nunca en la historia del hombre se ha dispuesto de tal cantidad de “bienes”. Príncipes o reyes de la antigüedad no disfrutaba de las comodidades de que dispone un ciudadano medio de un país occidental en la actualidad. Por mucho que quisieran, no podían viajar en avión de uno a otro país, disponer de champú que les aliviasen de sus parásitos, regular la temperatura de su aposento con solo pulsar un botón, o comer naranjas fuera de temporada; pero, aun así, continuamos corriendo en nuestra competición, sin apenas parar a disfrutar plenamente de los supuestos beneficios de esos bienes. Sinceramente, creo que es vital correr frenéticamente en determinados momentos; pero, en general, creo que nos convendría más usar la herramienta que nos  diferencia del resto de los seres vivos.

 

Comprendiendo hemos encontrado fuerza para combatir la sinrazón, uniéndonos frente a desastres mundiales. Comprendiendo, aunque haya sido con la influencia del deseo, hemos podido sobrevivir aun con nuestra torpeza; hemos reprimido, en innumerables ocasiones, salvajes y dañinos deseos que a nuestra mente, involuntariamente, han llegado. Justo o injusto, son conceptos inventados por el hombre; sin embargo, a pesar de que en numerosas ocasiones se han cometido verdaderas atrocidades en nombre de la justicia, la comprensión nos ha llevado a actuar con verdadera ecuanimidad en muchas otras a lo largo de la historia, corrigiendo innumerables actos y evitando muchas calamidades. A todo ello, debo añadir que la comprensión nos dará sabiduría, y ésta, por motivos que podrán comprender con la práctica, nos da amor y felicidad, todo lo contrario que la vida impulsiva del ser ansioso, que tras cualquier deseada ilusión encuentra, generalmente, desilusión....

 

Estos son algunos de los contenidos del libro "Meditación práctica, aquí y ahora", el cual podrá descargarse gratuitamente al pinchar sobre su fotografía, y en el que se incluyen aplicaciones prácticas para dejar de fumar, aprender a controlar la ansiedad, la depresión, las obsesiones, la fobia social y algunos consejos sobre la agorafobia, aparte del control emocional y conocimiento interior en general.

 

 

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