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Una chica a
la que enseño me preguntaba: "Cómo puedo centrarme en el presente, si
tengo que preparar la comida y para ello preveer la compra, u organizar todo
tipo de tareas en las que tengo que mirar hacia el futuro", al lo que yo
le respondí: "Cuando decimos vivir el presente, aquí y ahiora, no
quiere decir que no contemos con el futuro, pues, efectivamente, siempre
tenemos que realizar tarea con miras a un futuro, inmediato o más tardío.
Vivir el presente, aquí y ahora, significa estar especialmente atento a lo
que se está haciendo en el preciso momento en que se está haciendo,
procurando no distraer ni desviar nuestra atención hacia otras acciones,
planteamientos, etc, distintos de los que nos ocupan principalmente. Es decir,
si estás caminando hacia el supermercado, centras tu atención una y otra vez
en cualquier objeto, o en varios alternativamente, que intervengan de forma
activa en esa acción, como pueden ser la sensación y el movimiento de tus
pies al caminar hacia él, el aire al entrar por tu nariz, el olor, la brisa
en la cara, en las manos, los sonidos...Y mientras hacemos esto procuramos no
distraernos juzgando si nos gusta o nos molesta, sencillamente observamos,
experimentamos las sensaciones de la acción que estamos llevando a cabo. Si
pensamos en lo que necesitaremos (futuro), lo haremos plena y atentamente, aquí
y ahora, aunque nuestro pensamiento se refiera a una acción futura, nosotros
seremos muy conscientes, mediante nuestra atención, de lo que estamos
pensando en el momento presente.
Ese sería el
modo correcto, el modo incorrecto sería no antendiendo a lo que estamos
haciendo en el momento presente, sino corriendo detrás de los impulsos,
compulsiones o acontecimmientos que nuestra mente marque: Caminando hacia el
supermercado (por continuar con el mismo ejemplo), preocupados y corriendo en
atender supuestos imaginarios que nada tienen que ver con el tiempo, la
experiencia, presente; pensando en llegar antes para...?, haciendo la lista de
la compra al tiempo que atendemos otra cuestión sin haber terminado
correctamente dicha la lista ni esa otra nueva cuestión, a la que le sigue
otra otra, queriendo acabar rápidamente cualquier tarea para comenzar la
siguiente, y asi sucesivamente, hasta que acaba el día sin haber disfrutado,
ni poco ni mucho, de ese irrepetible día lleno de irrepetibles momentos.
TÉCNICA DE MEDITACIÓN Una técnica muy típica del budismo Zen, y del budismo en general, consiste en practicar meditación sentado, con las piernas cruzadas, ojos cerrados, (en la denominada posición del loto). La práctica consiste en concentrarse en el aire que respiramos, lo cual debe hacerse a través de nuestra nariz. Debemos permanecer muy atentos al aire al entrar y salir por nuestra nariz, por la punta de ésta. Y debemos hacerlo observando atentamente al aire, o mejor dicho a la sensación que nos produce el aire, al entrar y salir por nuestra nariz justo en el preciso momento en que lo está haciendo. No debemos pararnos a pensar en la sensación que nos deja el aire que ya a pasado; tampoco en el aire que está a punto de pasar. Debemos centrarnos en el aire que está pasando, "Aquí y Ahora". En la sensación que nos produce en ese preciso momento, el cual estará compuesto de muchos precisos momentos, únicos e irrepetibles. Mientras realicemos ese ejercicio nuestra mente, como durante cualquier otra actividad, se mostrara sumamente inquieta y agitada. Nuestra labor consistirá en centrar nuestra atención, una y otra vez, sobre el objeto elegido, en este caso la sensación del paso del aire por nuestra nariz. Bueno, ¿Y qué conseguimos con esto? Pues, adiestrarnos en centrar nuestra mente en un objeto determinado, con lo que, con la práctica adecuada y el tiempo, conseguiremos hacerlo y relajarla y serenarla con ello; lo que da una gran satisfacción y seguridad, ya que saber que puedes serenar tu mente cuando te lo propongas da mucha confianza en uno mismo. Pero, además, este ejercicio, como otros, pueden ayudarnos a centrarnos en el momento presente, lo que nos ayudará a disfrutar más de cada momento, pues, cuando uno se ocupa del momento presente, no se preocupa del futuro, ni añora o reniega del pasado.
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"Meditación práctica, aquí y ahora" es un tratado de meditación que incluye aplicaciones prácticas y consejos contra la ansiedad el tabaquismo, la depresión, la fobia social, las obsesiones y la agorafobia."Del pánico a la alegría" es el relato personal de un recorrido a través de la emociones.Comentarios sobre el Libro "Del pánico a la alegría"A algunas personas la lectura de este libro, en el que se narra con todo detalle las sensaciones, pensamientos, y síntomas en general de alguien que sufrió trastorno de pánico y agorafobia, les resulta desagradable su lectura, pues despierta en ellos sus propios miedos, dificultándoles en muchos casos la comprensión del contenido de este libro sin que se puedan aprovechar de sus beneficios. Por ese motivo incluyo en este apartado comentarios sobre los distintos capítulos, con los que intento informar al lector para un mayor aprovechamiento de su lectura. En el primer capítulo "Seis años de agorafobia", se narra cómo comienza este trastorno en una persona cualquiera; describiendo, con todo lujo de detalles, qué se siente durante una crisis de pánico. Esto puede parecer poco trascendente para personas qué saben bien qué les ocurre, cual es el nombre que reciben sus síntomas, etc. Sin embargo, estas cuestiones resultan de suma importancia para las personas que sufren este terrible mal sin ni tan siquiera saber cual es nombre, para poder buscar información, dirigirse a los especialistas adecuados, etc., y tener de ese modo más al alcance una posible solución. Se mire por donde se mire, siempre es mejor saber qué es lo que se tiene y poder hacer algo al respecto, que permanecer inmerso en el pánico y la agorafobia, o en las obsesiones y la depresión, sin tan siquiera saber qué es, de qué conocimientos y avances dispone nuestra sociedad al respecto, cómo podemos solucionarlo, etc. Hasta hace poco más de una década no había un nombre ni un diagnóstico adecuado para este mal, con lo que difícilmente podía haber soluciones. Bien, pues, hoy por hoy, aún son muchísimas las personas que sufren este mal, años y años, sin tan siquiera poder llamarlo por su nombre, debido al desconocimiento que, en general, existe sobre este tema. Por todo ello es que se describen los síntomas, en este caso los que fueron los míos, de un agorafóbico tan detalladamente, aun a pesar de que a muchos con este mal les cause malestar su lectura. En este primer capítulo, la narración continúa mostrando, detalladamente, los procesos y cambios que puede experimentar una persona cualquiera tras sufrir una crisis de pánico, como es: cómo comienza a limitar su vida condicionado por el terror que ha experimentado, o el peregrinaje que comúnmente inician las personas que ha sufrido ese sock y sus consecuencias, visitando médicos y más médicos en busca una posible solución a su problema, y que, en muchos casos, como fue el mío, sufren los abusos del desmedido ansia de dinero y reconocimiento de muchos de estos profesionales. Así, por ejemplo, se narra cómo mis síntomas fueron tratados durante años por médicos otorrinolaringólogos (a muchos otros agorafóbicos los tratan indebidamente otro tipo de especialistas sin importarles demasiado el hecho de que no son ellos los más adecuados para tratar ese mal, yo muestro mi experiencia como referente), en lugar de psicólogos o psiquiatras como correspondía, pagando por ello importantes sumas de dinero, y sometiéndome a tratamientos que, lejos de ayudarme a solucionar mi problema, contribuyeron a empeorarlo, llegando incluso a someterme a una intervención quirúrgica totalmente innecesaria e irrelevante en el tratamiento de este mal. Pero con ello no pretendo mostrar que fui una víctima de la sociedad, ni mucho menos, de hecho pienso que la sociedad es víctima de su propia ignorancia. Con ello quisiera abrir los ojos a otras personas que se encuentren en los comienzos de su agorafobia, fase en la que la información juega un papel importantísimo, pues mediante ella se podrían solucionar y prevenir la mayoría de los casos, intentando con ello colaborar para que no cometan los mismos errores y caigan en las mismas trampas que tantos otros hemos caido. Centro todo ese primer capítulo en una detallada descripción del sufrimiento de un agorafóbico, también como denuncia, con la esperanza de que tal vez así pueda mostrar un poco más al público, no sólo con agorafobia, sino al público en general, la realidad de quien sufre este mal. Tanto para hacer ver el alcance del sufrimiento y limitaciones que conlleva como para denunciar la caótica situación sanitaria en que se encuentran quienes lo sufren, con un panorama en el que el desconocimiento y el desinterés son los protagonistas. Cómo me gustaría hacer llegar este mi libro, que tanta angustia ha causado su lectura a algunas personas sensibles, al ministerio de sanidad, y que allí causase al menos la mitad de impresión que a estas personas, quizá así se pondrían manos a la obra y formarían adecuadamente a personal y centros sanitarios para tratar este trastorno con la importancia que merece, y no como si no fuese nada, por tratarse de ansiedad. Como libro de autoayuda propiamente dicho, ya en este primer capítulo, aparte de este intento de reconocimiento general e identificación del trastorno por parte de cualquier lector con la valiosa ayuda que personalmente creo que puede aportar, se muestra claramente cómo atajar una de las principales barreras de muchos agorafóbicos: El ruido. Casi todos los que han experimentado crisis de pánico de forma recurrente o, aun sin ser de forma recurrente, a quienes sus crisis de pánico han cambiado sus vidas, han experimentado entre sus síntomas una especie de ruido o zumbido en sus oídos que les resultan aterradores, evitando por ello en numerosas ocasiones todo tipo de actos y situaciones en las que el ruido, a un volumen normal para cualquier otra persona, para ellos supone una barrera infranqueable. Hay que tener en cuenta que un tanto por ciento muy considerable de personas con agorafobia tienen como principal dificultad el temor al ruido y a los "mareos" que junto a él aparecen en muchos casos, tema que también se trata en este capítulo, así como parte de su solución (ejercicios de reeducación vestibular consistentes en movimientos que producen mareo, como girar, moverse rápidamente hacia un lado y hacia otro, etc.) Han de saber todos, que por ese temor al ruido, además de por la incomodidad de los acúfenos que se le suelen formar a quienes presentan estos síntomas, se han creado multitud de centros, terapias, y aparatos para vender a quienes sufren esos síntomas, para, supuestamente, solucionar ese problema. Normalmente, esto lo llevan a cabo médicos de otras especialidades que nada tienen que ver con la psicología o psquiatría, que es a quienes corresponde tratarlo, cobrando considerables sumas tanto por los tratamientos como por los aparatos. En este primer capítulo se describe claramente cómo eliminar los acúfenos y el temor al ruido sin que cueste ni un euro, explicando en qué consiste un acúfeno, qué es el ruido blanco, y cómo pueden emplearlo gratis para su curación. Pero además de mostrar todo esto, ya en este primer capítulo se indica que la enfermedad, o mejor dicho, el trastorno, con las depresiones y obsesiones que de que suele ir acompañado, tiene solución, como fue en mi caso y cuyo seguimiento continúo en los demás capítulos. "Meditación práctica, aquí y ahora"
En términos generales, comprensión denota entendimiento, en muchas
ocasiones como consecuencia casi exclusiva del razonamiento. Del mismo modo,
meditación significa, entre otras, reflexión, razonamiento. Sin embargo, ambos
términos tienen, además, un significado mucho más amplio gracias a la
experiencia del ser. Cuando tenemos una vivencia cualquiera la experimentamos, y
de la correcta observación de lo que acontece en esa experiencia surge en
nosotros la comprensión. A esa correcta observación que da como resultado la
comprensión de la experiencia podemos denominarla meditación en el sentido de
su práctica. Esta comprensión, que es mucho más profunda que la surgida del
razonamiento, resulta a la medida de nuestra capacidad de entendimiento y
concordia interior, lo que nos calma y serena, disponiéndonos a su vez para
realizar nuestra capacidad de júbilo. No está, en absoluto, reñida con la razón,
la lógica y el entendimiento; lejos de ello se sirve de estos para ser mayor.
Sin embargo, va mucho más allá haciéndonos comprender lo subjetivo de forma
empírica, aunque con nosotros mismos como laboratorio de ensayos. La herencia
generacional, los aprendizajes y circunstancias socio-culturales y la voluntad
de cada cual juegan papeles muy importantes para definir y diferenciar a cada
individuo; sin embargo, el paradigma de la mente humana es común,
fundamentalmente, a las personas en general. Por ello, el propio conocimiento
interior brinda a su vez el conocimiento de los fundamentos de la psique en
general; las mismas reglas se cumplen en los seres humanos comúnmente a este
respecto, resultando condicionados por ansiedades y deseos. Por lo que, salvando
algunas diferencias individuales como pueden ser el estado emocional de la
persona, la capacidad de aprendizaje y aplicación práctica, y otras referentes
a la salud mental y física de cada quien, las personas en general pueden
servirse de similares directrices y patrones de aprendizaje para desarrollar
tanto su capacidad de comprensión como sus habilidades para esto, y disfrutar
así de los beneficios que en forma de bienestar emocional pueden obtener de
ello, y por ende del bienestar físico que les puede aportar, pues, como
sabemos, la salud mental y la mejora emocional son sumamente beneficiosas para
la salud física en general. También gozarán de los beneficios sociales y
ambientales que comporta ese bienestar emocional, pues cuando nuestro ánimo es
óptimo, nuestra conducta adecuada y nuestra comprensión correcta, nuestra
relación con las personas, seres vivos y naturaleza en general resulta mucho más
armoniosa y bella.
Muchos son los hombres que a lo largo y ancho de la historia han buscado
la paz interior de la mano del conocimiento y la comprensión, pues el
sufrimiento y el deseo de erradicarlo puede que sea tan antiguo como la propia
humanidad. Grandes maestros han servido de guía a través de los siglos a
innumerables personas en su recorrido interior y por la vida en general; gracias
a ellos, y al legado de sus discípulos, seguidores y estudiosos en general,
muchas personas, por no hablar de la humanidad en general, han podido orientarse
entre la confusión que la vida, la experiencia en general, comporta.
“Meditación práctica, aquí y ahora” es, en cierta medida, la
continuación del libro “Del pánico a la alegría”, en el que se narra mi
experiencia personal con distintos trastornos emocionales y con la superación
de los mismos, especialmente con el denominado trastorno de pánico con
agorafobia, y también con las obsesiones y la depresión. En él se muestran,
de forma empírica, resultados y formas de las terapias que actualmente se
desvelan en occidente como las más adecuadas para superar los trastornos de
ansiedad en general, en especial la denominada terapia cognitivo-conductual, así
como una buena muestra de los grandes aspectos que tienen en común con las
milenarias tradiciones budistas en general, las cuales, si bien resultan más
completas y elaboradas para la erradicación del sufrimiento emocional, como
para la salud mental en general, no distan en exceso de la aplicación en el
individuo con la misma finalidad de las terapias mencionadas, tal como muestra
mi experiencia. Si bien hay grandes e importantes diferencias por salvar, todo
parece apuntar hacia un consenso en el que ciencia y tradición coincidan en los
mismos principios, medios y objetivos en este área, ya marcados hace unos dos
mil quinientos años por la segunda, lo que no exime que el método y
reconocimiento de que goza la ciencia puedan resultar sumamente beneficiosos
para el saber humano y para la divulgación y prácticas entre las gentes de
dichos conocimientos, lo que tendría una basta repercusión.
Sirviéndome de algunos manuales, así como de los consejos de algunos
profesionales sanitarios, desarrollé ciertas habilidades que, junto con otros
aprendizajes que hube obtenido de la vida y la experiencia en general, como son
la renuncia a distintas formas de ego, a tenencias insustanciales e
insatisfactorias, y a la búsqueda de la felicidad en la sencillez, me sirvieron
no sólo para erradicar el sufrimiento emocional que mis trastornos o las
ansiedades cotidianas me creaban, sino para disfrutar, además, plena y
felizmente de la vida en general.
En este libro trato de enseñar las técnicas que desarrollé, así como
distintas aplicaciones para superar algunos de los numerosos trastornos y hábitos
nocivos que azotan a la sociedad actual (si bien, no creo que difieran mucho de
los de otras sociedades más antiguas). También se tratan en él técnicas y
aspectos de meditación más avanzados, pues dado que el camino de la superación
del sufrimiento es largo, se distinguen en él dilatadas etapas. Este libro
trata de ofrecer una visión de esas etapas, partiendo de estados emocionales en
los que la ansiedad y el temor recurrente gobiernan la existencia del individuo,
y avanzando hacia estados en los que la ansiedad y el deseo en general dejan de
existir como tales y la felicidad es duradera.
Dichas técnicas son el resultado de lo que aprendí practicando la
exposición y el cambio de pensamientos para la superación de los miedos en
general, orientado principalmente por la psicología cognitivo-conductual, el
psicoanálisis y la ciencia en relación a la evolución. No puedo decir que
pertenezcan a ninguna tradición o linaje, pues para cuando hube sabido del
budismo sabía bien lo que era el dharma, aunque no su nombre, gracias a mi
experiencia. Sin embargo, en honor a la verdad, tampoco puedo decir que no
fuera, en parte, gracias a él que las aprendí, pues cualquier técnica de
relajación, visualización, etc. que se aprenda en occidente, por elemental que
sea, muy probablemente resulte en origen de oriente, y también me serví de
este tipo de técnicas; además de haber buscado activamente el aprendizaje de
la mano de esa cultura mediante lecturas que ilustrasen sobre ello, una vez que
comprendí las limitaciones de la psicología occidental respecto del
conocimiento interior.
Las técnicas de meditación adecuadas y bien practicadas, nos permiten
desarrollar una capacidad de atención y observación de cuantos fenómenos
perceptibles por nuestra atención acontecen en nuestra mente. Ello nos conduce
al reconocimiento y comprensión de esos fenómenos, lo cual, como dije
anteriormente, nos crea concordia y elimina la discordia en nosotros mismos,
capacitándonos paran realizar nuestro extraordinario potencial de felicidad.
Las técnicas que en este libro se proponen, diseñadas en base a mi
propia experiencia e influidas por la ciencia y la psicología occidental, así
como por la oriental, toman como punto de partida las sensaciones; ellas siempre
nos mostrarán cómo sentimos las cosas, las vivencias en general. Así pues,
toda sensación que podamos percibir la experimentaremos con agrado o desagrado,
según nuestro juicio. Por ello, junto a la sensación que experimentemos, en
nuestra mente podremos observar uno o más pensamientos relacionados con esa
sensación que nos desvelarán lo que creemos acerca de ella. Esos pensamientos
tendrán, a su vez, el poder de producir esas u otras sensaciones y emociones.
Es decir, si experimentamos calor y creemos que es muy nocivo para nuestra
salud, el calor nos resultará más notable y desagradable, a la vez que
experimentaremos otras sensaciones relacionadas con la ansiedad debido a lo que
creemos en relación con el calor que estamos experimentando; si, por el
contrario, creemos que resulta beneficioso para nosotros ese calor, lo
experimentaremos de un modo agradable y reconfortante. Así,
aprendiendo a observar nuestras sensaciones, podremos aprender a observar
nuestros pensamientos, en especial los relacionados con nuestro ego, y a
cambiarlos por otros que, fruto de nuestra razón y comprensión, nos liberen
del sufrimiento que nos proporcionan los pensamientos torpes y negativos; a la
par que aprendemos a conocernos mejor a nosotros mismos y a modificar nuestras
conductas cuando resulten inadecuadas para los fines de concordia y liberación,
interior y ambiental, que perseguimos.
Espero que su visita por las distintas páginas que componen esta web le resulte agradable
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